Enlazando con la última entrada que hice la semana pasada sobre el camino que estaba recorriendo la política 2.0, en el reportaje que el programa Polièdric en Catlaunya Radio, y aprovechando una conversación con un nuevo concejal de esta legislatura comparto con vosotros esta primera reflexión.
Previamente: Como siempre he afirmado en este blog (y mantengo) la política local tiene posibilidades de desempeñar un papel destacado en el uso de las TIC en torno a la transparencia y la participación. La capacidad de empoderamiento es más ágil porque toca pequeños o grandes problemas muy próximos y la capacidad para interactuar con la ciudadanía es mayor ya que el contacto entre el debate virtual y el de “calle” es cercano. No pienso que la proximidad deba privar del uso de los instrumentos que nos ofrecen las tecnologías para incrementar la transparencia y la participación de la ciudadanía.
Primer paso: Informar. La pregunta básica que hay que hacerse es: quiero explicar que estoy haciendo o haré?
El primer paso que puede hacer una administración para ser más transparente, y por tanto ser más 2.0, es informar de lo que hace. Si lo hace a través de las TIC (correo, web, redes sociales,…) permite que esta información supere las tiranías de espacio/tiempo tradicionales.
Informar es la mejor manera de transparentar y evitar las dudas en la gestión. También es una buena manera de hacer pedagogía de los gastos de los servicios o explicar cómo se financian estos (subvenciones básicamente).
Sin hacer este primer paso, es difícil que el siguiente tenga sentido y/o éxito. Informar es el primer paso para demostrar que una administración tiene una actitud abierta. En realidad esta responsabilidad recae en el equipo de gobierno, más que el propio personal técnico.
Segundo paso: Participar. La pregunta básica en este caso es: creo que es mejor decidir entre todos o es mejor mi decisión que por ello me han escogido?
Entiendo que la política 2.0 aproxima la decisión al consenso. Esto no quiere decir que todas las decisiones deben ser consensuadas por todos, pero si creo que deben tener un apoyo amplio. Las TIC permiten de una manera ágil alentar a apoyar, debatir, matizar o contrarrestar propuestas que son planteadas por el equipo de gobierno o los propios ciudadanos. Esto se llama política deliberativa. En este punto yo creo que hay que hacer un especial reconocimiento a las políticas que permiten el debate, básicamente porque sirven para entender la decisión final.
Las TIC pueden apoyar a otras formas de participación tradicional, las asambleas por ejemplo, a la hora de avanzar propuestas a los ciudadanos o hacer consultas. También permiten hacer microconsultas, si es que el equipo de gobierno le interesa conocer que piensan sus ciudadanos. Será difícil organizar una asamblea cada vez que queramos hacer una consulta si creemos que ésta es necesaria. Las TIC simplifican esta opción y permiten ampliar la participación.
La realidad
La observación diaria constata que avanzamos poco. La participación sigue dando miedo y lo más problemático: informar también. No avanzar públicamente una información es alejarse de lo que llamamos política 2.0. Para escuchar también tenemos que explicar. Si utilizamos las TIC para informar ampliamos los canales para estar al día de lo que afecta a nuestra comunidad y ayudamos a replicar la información. Si además de informar, escuchamos y somos capaces de abrir espacios donde las decisiones tengan un marco de debate más amplio; donde seamos capaces de descubrir los matices o los puntos de vista contrapuestos, estaremos haciendo una política más abierta y próxima a los que nos han confiado. Utilizar las TIC facilita lo que la Sociedad de la Información permite: trabajar en red.